La manzana, es la base en que se fundamenta siempre una buena sidra. En determinados suelos y microclimas, cultivadas siguiendo las mejores prácticas, algunas variedades desarrollan su mejor potencial de calidad.   La generosidad de nuestra tierra, Asturias, con todo aquel que la trabaja y respeta, es lo que nos motiva a seguir trabajando, siempre en una línea: la selección y conservación de las mejores variedades sidreras de nuestra tierra.